Como parte de nuestra responsabilidad con nuestro cuerpo, la autoexploración mamaria se ha posicionado como una actividad vital decisiva.

Conocer tus senos es la mejor manera para detectar a tiempo cualquier cambio en ellos y así poder salvarte la vida.



Observa y toca

Existen dos maneras de advertir alteraciones en las mamas, la visual y la manual. A continuación describiremos en qué consiste cada una de ellas:

Visual:

  • Párate frente a un espejo de tamaño considerable, el objetivo es que logres visualizar tus senos.
  • Mantén los brazos a los costados, observa el tamaño y forma, la piel, textura, temperatura y color.
  • Aprieta suavemente los pezones y ve si sale algún líquido,
Manual:

  • Recostada boca arriba, palpa cada seno con movimientos circulares hechos con tus dedos.
  • Con la yema de tres dedos de la mano izquierda, examina tu mama derecha con el brazo extendido hacia arriba. Repite la secuencia con la mama derecha.
Señales de alarma

Es necesario que te autoexplores 10 días después de tu periodo y si ya no menstruas, elige un día al mes para realizarla.

Siempre debes tener en cuenta las siguientes señales de alarma:

  • Presencia de masa indolora en la glándula mamaria
  • Cambios en la textura de la piel, heridas o inflamación
  • Una mama distinta de la otra
  • Cambios de temperatura en cada mama
  • Cambios visibles en el pezón, punzadas, agrietamiento, irritación o hundimiento
  • Secreción anormal por el pezón de color blanco, café, cremoso o sanguíneo